Creer que los responsables de todos los males del país son los políticos, por sus actos de corrupción, y que estos males desaparecerán el día en que se acaben las corporaciones de elección popular, es creer igual que el paisano que descubrió que su mujer le era infiel en el sofá, y para remediar el problema de infidelidad decidió vender dicho mueble.  La corrupción estará presente en todos los ámbitos de la sociedad, no solo en la política, actualmente, por ejemplo,  hay un escándalo de corrupción, por el acaparamiento de las boletas para el partido entre las selecciones de fútbol de Colombia y Brasil, el próximo 5 de septiembre, en el que, al parecer, estarían involucrados dirigentes deportivos.

El problema no es la política, ni los políticos y mucho menos la corrupción, la corrupción es tan solo una de las tantas manifestaciones del ser humano.  El problema está en la naturaleza del ser humano; de hecho la corrupción no es un problema nacional, este mismo problema se presenta, seguramente en menores proporciones, en el mundo entero.  Infortunadamente, aquellas religiones que predican que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, y que por lo tanto el hombre es bueno y solidario por naturaleza, nos han impedido conocer nuestro verdadero origen, pues nuestra naturaleza no es esta, basta con que nos imaginemos la suerte que correrían de dos náufragos en alta mar, que solo cuentan con un salvavidas.

Es por esto, que no existe profesión, oficio ni actividad humana en la que no se presenten actos de corrupción o actos contrarios a la ley.  El sacerdote, quien es el representante de Dios en la tierra, es denunciado por delitos contra la libertad, integridad y formación sexuales; el juez, quien es la persona encargada de impartir justicia, también es denunciado por cohecho; el médico, quien es el encargado de salvar vidas, igualmente es denunciado por homicidio, luego de practicar cirugías estéticas de manera ilegal.

Por lo tanto, no se puede pretender evitar la corrupción desde los organismos de control, pues en el país abundan los casos de excontralores, exprocuradores, expersoneros y exfiscales, investigados y condenados por corrupción.  Tampoco se puede pretender investigar y sancionar a los responsables de delitos de corrupción con más leyes y sanciones más severas, pues en el país recientemente han sido denunciados exmagistrados precisamente por corrupción, mejor dicho “El que esté libre de pecado que tire la piedra”.

Por: Luis Angel Martinez